Viaje x Argentina - Etapa 8 ( el regreso )

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Viaje x Argentina - Etapa 8 ( el regreso )

Mensaje por Invitado el Mar 17 Feb 2009, 05:26

Bitácora de viaje # 15-8: Etapa 8, Me Verás volver…

Ybrero en ruta, (250 cc.):
Danny Karaoke
Tramo de salida Jujuy+Salta: Marcelo (Chef) y Luis (Centauro)
Tramo Rosario: Ari, Maxi, Marianito + toda la banda ybrera de Rosario

Derrota:
Día 1: Palpalá (Jujuy) hasta Pinto (Santiago del Estero)
Día 2: Pinto (SdE) hasta Las Rosas (Santa Fe)
Día 3: Las Rosas (SF) + Rosario (SF) hasta Gral.San Martín (Bs.As.)

Kilometrajes y tiempos:
Día 1: 674,0 Kms en 11h:06’ (tres buenas paradas)
Día 2: 461,3 Kms en 7h:22’ (dos paradas de 1hora c/u)
Día 3: 298,6 Kms en 4h:33’ (una parada de 45’)

Total parcial (esta etapa): 1.433,9 kms
Total final del recorrido: 4.675,5 kms

La pucha que vale la pena estar vivo… y andando en moto, vale más!
Solo los que disfrutamos de las dos ruedas como algo más que “un medio de transporte” podemos llegar a entender el alcance de esta frase que, aunque parezca un poco “adaptada” estimo sea oportuna.

¿Cómo continuar mi relato luego de las cosas espectaculares que sucedieron hasta este punto? No es sencillo, son demasiados buenos recuerdos “amuchados” y tratar de ordenarlos para transmitir en limpio aunque sea el 1% de las cosas que sentí al ir a esos lugares y en compañía de gente de primera, es todo un desafío. Antes de comenzar ya me siento un poco en deuda porque seguramente algo o alguien quizá se me pase x alto, pero bueno; trataré de darle al estimado lector un acercamiento lo más escueto y certero posible.

- Día 1: La Salida de Jujuy.
Y llegó el momento de la triste despedida. Momento de m… porque vivenciar todas estas cosas que potenciaron mi viaje empezando por la parte humana, claro; hace que la partida sea un poco más agridulce y uno se encariña mucho con la gente que lo recibe. Y como todo en esta vida es un boomerang, ese cariño se hace inevitablemente recíproco, como sucede en todo círculo virtuoso cuyos integrantes son de buenas intenciones y noble corazón, interactuando entre sí con fines e intereses similares. En este caso me refiero a la pasión motera de rutear, la amistad, compartir salidas, karaokes, almuerzos y cenas; hasta los Simpsons y Robotech, etc. Ja ja ja de todo un poco! La afinidad de ideas, en un marco de buena onda, fue siempre evidente.

Originalmente pensé en hacer esta etapa en solo 2 días, pero aprovechando la ocasión cambié de planes para ir a saludar a mis viejas amigas de la localidad Santafesina de Las Rosas y avisarle a Ari, Marianito y sus muchachos que cuando pasara x Rosario estaría bueno juntarme con ellos para compartir una pizza ybrera “interprovincial”.

Otra cosa que tramité urgente fue darle un baño a Lúcia y una nueva lubricación de la cadena: Cuando llegué a buscarla, los muchachos del lavadero le estaban pasando silicona a la cuerina del tanque, dejándola IM-PE-CA-BLE. Ante esa escena de cuidados tan detallistas en sus tareas mi primer pensamiento fue “me va a salir un huevo!”…lo cual iba a demostrar ser un temor 100% infundado. Afortunadamente para mi economía el car-wash sólo costó $5 (CINCO) así que por lo menos dejé $10 ya que estimé que la gente del lavadero merecía una remuneración mejor por tanta buena atención. Don Centauro cedió gentilmente un lubricante para la cadena y, aunque el desgaste de la corona se hacía ya muy visible amagando complicar mi ruta de regreso, la moto no demostró mayores síntomas del asunto durante la travesía.

Así dadas las cosas, salimos con Centauro y Chef desde Palpalá y ellos me escoltaron hasta la localidad de Güemes, a unos 95 kms (creo) ya en territorio salteño, en el mismo punto donde me encontré días atrás con los amigazos y nuevos ybreros del club que tiene esa provincia: Carlos y Martín.

La melancolía dijo “presente” pero en formato de baja velocidad. Parecía que ninguno de los tres quería llegar a Güemes y cada vez íbamos más despacio, estirando el momento. Qué tan despacio? Empezamos circulando x autopista en Jujuy a unos 75 km/h y a Güemes habremos llegado andando a 40 km/h, en plena ruta. Armamos un pseudo almuerzo ahí mismo y efectuamos la ceremonial despedida, con la promesa de que los chicos vengan también x Baires o de alguna forma logremos cruzar de nuevo nuestras rutas en un futuro (ojalá que cercano).

Fue un gran honor y un placer poder hacer ruta junto a estos amigos nuevos del norte de nuestro país. De verdad que voy a extrañarlos hasta el momento del reencuentro. Por la grata experiencia de compartir y brindarse, haciendo de mi viaje algo inolvidable, hago mías las palabras de Gustavo C.: “GRACIAS TOTALES” - Sin ellos nada de esto hubiera sido tan groso. Mi mayor agradecimiento es para “Yoli” la mamá de Luis, una señora fuera de serie e incluso hasta super entrenada en el saludo ybrero. IDOLA!!

El derrotero era el más largo pero bastante simple: volver atravesando por la diagonal en sentido Sur-Este todo del norte argentino utilizando la ruta nacional 34 que une Salta, Santiago del estero, Santa Fe y finalmente, tomar por la autopista 9 entre Rosario y Buenos Aires. No puedo evitar recordar a la pareja que hizo 7.500kms en la 125 y que en mi anterior bitácora les conté haber cruzado al regreso de Purmamarca. ¿Habrán podido hacer casi 1.600 kms en 24 horas? Mmmm lo veo extremadamente difícil dado el cuadro situacional que ya comenté otrora... pero bueh. Ahora era mi turno y planeaba hacerlo “en cuotas”.. Siempre circulando a 80 / 90 km/h para no exigir a la transmisión y realizando varias detenciones ya que el clima fue muy cambiante y en este primer día tuve dos momentos de lluvia en ruta, entre Salta y La Banda (Santiago) donde me mojé bastante. Empero, no fue un castigo tan importante como el experimentado en el segmento Brasil-Corrientes de la Etapa 3.

Ya en territorio salteño, el horizonte empezaba a mostrar montañas cada vez más lejanas y nuevamente la ruta se hacía un sendero de tierras baldías donde fauna y flora son locales y los humanos, sapos de otro pozo. Pasaron decenas y a veces cientos de kilómetros sin grandes cambios en la visual, por lo menos para la ruta en sí. Pero el tema del cielo fue harina de otro costal: no solo se oscurecía drásticamente en minutos y hubo embates acuáticos en dos ocasiones (con solcito lindo y calor en el medio) sino que había un par de cosas medio extrañas para este bicho citadino, por ejemplo: en un momento dado pude ver que el cielo se mostraba en dos tonos de azul evidentemente diversos uno del otro. Uno era muy claro (abajo) y sobre él había un azul profundo, separados por alguna línea invisible. Tomé una foto e hice anotaciones para tratar de mostrarles lo observado, pero en la foto no se aprecia tanto como estando ahí, en medio de la nada.

Otra figurita repetida fueron los animalitos de Dios, que se cruzaban sobre el asfalto no sin bastante frecuencia y durante al menos 200 kms. Estaba entrando (a diferencia del viaje de ida x áreas forestales) en zonas donde lo que impera son los silos cerealeros y sus respectivas cooperativas de acopio. Esta vez lo que se cruzaba seguido eran bandadas de pájaros y lo hacían con mucha mayor frecuencia que los animales terrestres. Cuando realizan sus vuelos rasantes subiendo y bajando aleatoriamente sobre la ruta es toda una escena de Matrix poder esquivarlos uno x uno. Más de una vez clavé los frenos pensando que me tragaba un pajarraco de lleno.

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Re: Viaje x Argentina - Etapa 8 ( el regreso )

Mensaje por Invitado el Mar 17 Feb 2009, 05:27

En la penumbra y de la misma forma que hice en Pampa de los Guanacos, seleccioné al azar un pueblo con hotel donde pasar la noche sobre la ruta 34 y ésta vez la suerte me llevó hacia una localidad llamada Pinto, en Santiago del Estero y cerca del límite noroeste de Santa Fe. El hotel se llamaba algo así como “parador del sol” y cuando llegué había un cumpleaños en pleno proceso, dentro del salón principal de planta baja. Pedí mi habitación y pasé raudamente hacia la misma. El dolor de pies nuevamente apareció y se complicaba moverme, por lo que no quedó otra luego de una ducha tibia que irme al sobre (bien quietito) a ver si la mañana traía algo de “movilidad” nuevamente.

- Día 2: Yendo para Santa Fe.
Ya no había montañas. Solo pastizales verdes y muchas veces durante la ruta pensé encontrarme en “Santiago del Estiércol”, más que “del Estero” (ojo que va con respeto) - digo esto porque los olores que emanaban en ruta durante varios kilómetros, provenientes de algunos criaderos, fertilizantes y los establecimientos de procesamiento tanto animal como de granos son -para cualquier persona no acostumbrada- aromas de características penetrantes, para decirlo con algo de sutileza…

Como el ying-yang, Santiago también tenía algo a su favor: en casi todas las estaciones de servicio (mayormente las YPF) había wi-fi disponible con lo que pude postear y meterme de a ratos en el MSN, mientras Lúcia descansaba mirándome desde afuera bajo altas temperaturas y yo disfrutaba el aire acondicionado picando algo.

Por fortuna mis pies recuperaron algo de su fuerza, no sin olvidar despertarme con un buen calambre doble, que me hizo ver las estrellas por un ratito…

Que loco es ver un cartel de “Buenos Aires, 615 kms” y pensar algo así como “faaaaa, estoy re-cerca!” claro, eso te pasa por la mente solo si viste el día anterior un cartel igual que decía “Buenos Aires, 1.750 kms” ja ja ja… ahora sí que parece “cerca”… que piola!

Ingreso en la provincia de Santa Fe (siempre por ruta 34) y crucé la localidad de Ceres, allí en el límite occidental. Sorpresivamente las rutas santafesinas a diferencia de sus hermanas santiagueñas, no disponían de wi-fi a cada paso. Al realizar unos 200 kms más llegué a Rafaela, donde pude ubicar un cyber y subir las bitácoras adeudadas junto con algunas fotos cuando la tarde ya estaba llegando a su fin. Ahí nomás empezó a relampaguear y levantó viento húmedo, claros síntomas de tormenta y me calcé el traje de lluvia (aguanten los $43 !!!). Ni bien oscureció, con Lúcia fresca luego de un nuevo descanso realicé el tramo final hacia la rotonda de San Genaro y tomé la ruta que va 30 kms en dirección al Oeste, más precisamente a la ciudad de Las Rosas.

En el camino me crucé con Pablo, un fletero de zona Sur (Bernal, si mal no recuerdo) que dijo ser el feliz poseedor de un YBR 250 color negro. El muchacho no podía creer que una moto como la suya estuviera por estos páramos haciendo ruta, tan lejos de casa. Le mostré algunas fotos de Jujuy y le hablé del club, cosas que le gustaron mucho y prometió inscribirse, presentarse y venir a los encuentros. Le hablé de la placita de Bernal, que seguro le quedaba cerca y se entusiasmó con la idea. Le anoté la web del club ybr en una servilleta y se la entregué (Luis donde consigo tus tarjetas mágicas de reclutamiento??) ja ja ja

Casi a medianoche llegué y al ser jueves, no había demasiada actividad. Las Rosas tiene aproximadamente unos 8.000 a 10.000 habitantes y los fines de semana se pone bastante activo y bullicioso, pero no ocurre lo mismo con los días jueves. No queriendo ir a tocar timbres en casa de las familias de mis amigas justo a esa hora (entendí que no correspondía) encaré para el hotel Lomas (lo “top” del lugar) pero estaba cerrado. Un nuevo intento en otro hotel de menor envergadura, trajo la voz del conserje (por el portero eléctrico) diciendo: “estamos con la capacidad 100% cubierta”…Sarasasasa… y ahora?
No abundan allí los hoteles para elegir, con lo que empecé a preocuparme seriamente y miraba el GPS cuyo dato más cercano de hotel se hallaba en el pueblo de “Las Parejas” a 20 kms de distancia; no sin algo de temor pero como un posible último recurso, si hubiera sido necesario. Y se me venían cerrando los ojos por el cansancio. Esta fue la primera vez en todo el viaje donde no lograba conseguir un lugar (bueno o medio-medio) para pasar la noche…

Pero todo es parte de la misma aventura, mis amigos; y la suerte una vez más apareció en el camino: me acerqué a una patrulla de la policía de Santa Fe donde sus ocupantes amablemente me dieron dos lugares más para chequear, y cuya existencia me era desconocida hasta el momento. Ambos quedaban en la entrada del pueblo, sobre la ruta. A uno de ellos se lo conocía como “el bulín” y lindaba con una especie de castillo con neones (muy ruidoso) para esa hora tardía de la noche. El otro estaba a 200 mts y se llamaba “los alamos”. Su aspecto era de perfil rústico pero mucho más “silencioso”.

Quiso el destino que casi a la una de la madrugada el que se hallaba primero en mi camino fuera “el bulín” así que paré la moto y golpeé la puerta varias veces: nada. El ruido del castillo de neones (sonaba cuartetazo de Rodrigo en su rockola a pleno, en medio de desolación característica de la noche rutera) hizo que me acercara a preguntar. Dormido y todo como estaba, no me había percatado de los pormenores de la escena, la música, el nombre del “bulín” y cuando entré en la puerta del castillo, constaté que se trataba de un local similar a “La Maisón de Riére” en los Simpsons (o sea, la casa de Burlesque). Oops! Donde me metí??
Una señorita blonda de ropas muy ligeras estaba de pie junto a la puerta, seleccionando sus próximos temas tropicales en la rockola y cuando me acerqué a preguntarle -con sumo cuidado- por el hotel, si sabía estar abierto, con toda su buena predisposición y cortesía, me mandó ir a la barra ubicada al fondo del salón, donde la “madame” con las respuestas monitoreaba los sucesos de su local.
No quedó otra que pasar entre las mesas, esquivando gatos y borrachines, con casco en mano, mochila y traje de lluvia incluidos, para consultar x el hotel: aclarando de inmediato que yo era “viajante” y NO venía x otros servicios.
Se me cagó de risa la madame, pero luego de informarme que “el bulín se utilizaba solo con fines complementarios a las actividades desarrolladas en “el castillo” me dio el dato que la otra opción (“los Alamos”) podía alojarme y que vaya “de su parte” ya que ella era también la dueña de aquel establecimiento pero ése no se relacionaba “directamente” con las actividades castelares.

Agradecí la deferencia y me dirigí al otro hotel (motel, en realidad) donde una señora recepcionista (vieja) se sorprendió bastante por ver llegar un motero a esas horas, pero conseguí finalmente un cuarto donde parar, justo antes de que se largue un aguacero. Sin haber hecho aun contacto con mis amigas de Las Rosas, pude descansar en un lugar “decente” sin lujos, pero seco; mientras la lluvia martillaba los techos y ponía fin a la sequía de varios meses en la zona.

- Día 3: Amigos y más amigos.
Otro punto negativo del motel “Los Álamos” es que el celular casi no tenía señal allí. La lluvia no aflojó sino hasta el mediodía y empezaba a tener hambre (no incluía desayuno) así que solo me quedaba ser paciente. Entre idas y venidas de señal, pude establecer contacto con mi Sole y con Ari y Marianito, pero no con mis amigas locales de Las Rosas.

A ese pueblo fui unas 10 veces en 2000 y 2001 tanto en micro como en mi querida ybr 125 brazuka, casi siempre los fines de semana. Mis 4 amigas empezaron siendo un contacto de Internet vía yahoo Chat en aquella época y se terminó formando un lindo grupo de amigos que por suerte perdura con el tiempo y las distancias. No solo con ellas, sino con sus familias, que me trataron siempre muy bien y hemos compartido cosas muy grosas, incluyendo casamientos, navidades en familia y alguna que otra ruta. Gente linda que va poblando la tierra, que se dice.

Por la tarde fui a un bar a la hora de la siesta y pedí unas burguers que cayeron como añillo al dedo. Un par de vueltas al perro y busqué la casa de mis amigas: mala suerte en la primera, una de ellas se había mudado. Busqué el local donde una de ellas trabajaba: mala suerte, estaba cerrado x ser la hora de la siesta. Ingresé en un cyber para hacer un poco de tiempo y ver los posteos, cuando recordé donde quedaba la casa de otra de las chicas: allá me fui y logré dar con sus padres quienes me pusieron al tanto de algunos cambios ocurridos desde el 2003 (mi última visita) y me comentaron que mi amiga estaba casada, pero por suerte vivía allí en el mismo pueblo. Avanzando la tarde, el compromiso me llevaba a Rosario, con lo que me quedaba poco tiempo para ver mis amistades rosenses, así que de apuro pudimos dar con la casa de otra de las chicas y tomar unos mates, justo cuando estaba x anochecer y Ari con los muchachos en Rosario me aguardaban para una nueva reunión de pizza ybrera.

Me despedí de Las Rosas con la promesa de que no iban a volver a pasar 6 años antes de regresar con más tiempo para una nueva visita. Fue muy loco ver las cosas que hace el tiempo: una de ellas, casada, la otra casada y con dos hijos, nada menos. Pero la amistad seguía intacta luego de casi 6 años de no tener noticias. ESO es lo más importante de poder recorrer y conocer gente en todos los sitios que uno visita: la buena onda que va y viene, mis amigos. Hasta hoy es mi mejor inversión, les aseguro.

Previa carga de combustible en la entrada de Las Rosas (estaba en reserva desde hace 29 kms) regresé sobre mis pasos hacia San Genaro y de allí otros 70 kms más hasta ingresar en Rosario (106 kms, en total) y cayó la noche pero el GPS tenía la dirección exacta del local donde los ybreros de Rosario estaban esperando, ya copeteando un poco je je je.

Noche plena y al ingresar en la periferia rosarina, un piquete con reclamos de damnificados por el temporal (distinto al piquete de damnificados por la sequía, supongo) me recordaba que estaba regresando a la gran ciudad y que las malas costumbres de mi Bs.As. querido lamentablemente también se contagian a otras latitudes.

San GPS y su click en “desvío” me llevaron x una ruta alternativa que pretendía kms más adelante entrar en la villa, pero un nuevo click en “desvío” torció mi camino hacia la pizzería yendo x zonas más seguras.

Por fin, llego al punto de encuentro y grande fue mi sorpresa al constatar que había más de 15 motos (18 y un auto, para ser exactos) y eso -según Ari- que algunos no pudieron venir… ah bueeeeeno! Menos mal! Ja ja ja – eran una banda re-grosa, las motos (casi todas ybr y hasta un CG, una suzuki y una TW) dominaban la curvatura de la esquina y tocaban restos del cordón en la parte de cuadra recta. La mesa de los chicos era más larga que bitácora de Daagus y la buena onda de los amigos no se hizo esperar. No podía creer que en menos de 24 hs de avisarles, se hubieran juntado tantos. Qué comitiva, por Dios! - La muchachada vino a saludar hasta la moto y casi no me podía bajar. Obviamente empezamos con los abrazos ja ja ja. Che, la verdad que Rosario (como siempre) es una alta localidad ybrera y muy grosas las personas que componen al grupo. Claro ejemplo de amistad motera bien intencionada y algo muy saludable para el club.

Compartíamos pizza, coke, birrinhas y anécdotas de viaje y allí me entero que Mauro en su 250 había hecho una mega travesía de más de 5.000 kms por Argentina y Chile, con las consecuentes fotos y relatos de su gran aventura No pudo estar presente en persona pero tuvo la gentileza de dejar el posteo con la data para compartirlo con todos. Bien ahí, esa es la actitud.

Vino el corte de luz y ya casi eran la1 de la madrugada, con lo que había que volver a casa… y en mi caso significaban unos 300 kms más ja ja ja. No creí necesario demorarme otra noche lejos de casa, me sentía “fresco” como para una última ruta, así que ahí nomás emprendí mi regreso, previa escolta de varios de los muchachos hasta la autopista y sesión final de fotos usando un tacho de basura como “trípode” ja ja ja. Unos fenómenos los ybreros rosarinos!!

En este tramo de recta final, los primeros 160 kms fueron de oscuridad con una niebla muy espesa que dificultaba terriblemente la visibilidad y bajaba la temperatura en la misma proporción. Circulaba a menos de 80 km/h. Cuando la niebla se disipó pude detenerme en la Shell de la entrada a San Pedro (no había wi-fi) para comer algo y que descanse la moto un poco. El tramo final de San Pedro a Buenos Aires, decidí probar suerte con el estado de Lúcia y su gastada transmisión acelerando la marcha hasta 120 y en ocasiones, 130 km/h.

La moto respondió estupendamente y no tuvo mayores esfuerzos en mantener el ritmo, incluso después de semejante viaje. En estos 10 días mi Lúcia pasó por asfalto seco y caliente, húmedo y bajo lluvia intensa, ripio, ascensos de montaña, suelo arcilloso humedo, desierto de sal, polvaredas secas, largas horas sin detenerse, etc. En ningún momento la moto mostró “fallas” o problemas “inesperados” y siempre respondió como se le exigía.
Damas y caballeros: Yamaha YBR 250 demuestra que es -una vez más- un producto altamente confiable para todo tipo de caminos.

Luego de Gral.Paz e ingresando en San Martín la parada obligatoria era el Pancho 46 y sus atónitos comensales al verme bajar de la moto toda embichada y emponchado a pleno, pensando quizá “de dónde viene este loco”?
Un panchito (sin aderezzos, por favor) y me fui para casita.

Así concluye mi viaje pero no quiero dejar de agradecerles a todos los que de una u otra manera estuvieron presentes durante el mismo, siempre con la mejor onda, especialmente para:

- Centauro y su familia, por las asistencias y paciencia durante los días que estuve allí en Jujuy, en su casa.
- Carlos y Martín, por la buena onda de rutear con nosotros y mostrarnos su “linda” Salta.
- toda la gente del club ybr que seguía los posteos y mandaba SMS acompañando en la soledad del camino
- mis amigas de Las Rosas (Naty, Vane, Lauri y sus familias) que siempre me dan a bienvenida a su ciudad
- Ari, Maxi, Marianito y toda la banda ybrera de Rosario, que son unos grosos en todo sentido
- toda la gente amiga de los karaokes (que no es motera) pero que de onda apoya leyendo en el foro del club
- mi familia y a Sole, que me aguantan estas locuras, con paciencia y cariño.

FIN

Abrazo grande a todos!
Danny Karaoke

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Fotos 1-2

Mensaje por Invitado el Mar 17 Feb 2009, 05:33

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Fotos 2-2

Mensaje por Invitado el Mar 17 Feb 2009, 05:37

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Re: Viaje x Argentina - Etapa 8 ( el regreso )

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